Ventiladores

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El ventilador es un elemento más importante de lo que parece cuando se habla de un cultivo interior. Su propósito principal es lograr que las plantas respiren correctamente, remover el aire y puedan cumplir con su función biológica natural (que será la de hacer la fotosíntesis). Este proceso requiere que las plantas absorban el CO2 del ambiente para emitir O2 (justamente lo contrario a la respiración.

Para que sirven los ventiladores en el cultivo

Con un ventilador se consigue mover el aire de la habitación para que llegue mejor el dióxido de carbono a las plantas. También resultan importantes para conseguir que la temperatura de la estancia sea estable (es decir, ni demasiado caliente, ni demasiado fría).

Por ejemplo, un ventilador para cultivos de marihuana ayuda a remover mejor el aire del ambiente, logrando imitar las condiciones del exterior.

De la misma manera que con los ventiladores convencionales, también existen muchos ventiladores que se pueden adaptar a los cultivos. En cualquier caso, será crucial que el ventilador se adapte al tamaño del armario o invernadero.

Si la potencia fuera excesiva, el ventilador haría mucha fuerza sobre la planta (y lo único que tendría que hacer es provocar un leve movimiento). Si el aire da directo sobre la misma podría llegar a quemarla, por lo que estaremos haciendo el efecto contrario del que pretendemos al integrar tal elemento.

Se puede apuntar el ventilador para que le dé directamente, pero en cualquier caso debe ser un viento suave, evitando así ponerlo al máximo para que no suba la temperatura en exceso, o que no se creen bolsas de aire viciado que afectarían drásticamente a la salud de la planta.

La mejor opción es apostar por un ventilador de cultivo interior que sea pequeño, ya que estos se pueden acoplar a la perfección en los armarios. Eso sí, habrá que estudiar la potencia, asegurándonos de que sea la adecuada y que se pueda mover de un lado a otro. Colócalo a una altura media, con movimiento oscilante para que pueda cubrir todo el cultivo, evitando así que se generen bolsas de aire con humedad. Las rachas de viento imitarán las condiciones naturales que necesita la planta para crecer.

También tenemos la opción de apostar por ventiladores de pie, aunque hay que manejarlos con cuidado. Suelen ser más potentes, por lo que se deben de colocar a una distancia prudencial de la planta, y asegurarnos de que cubre a la perfección todo el entorno. Las plantas darán como resultado un buen tallo y una buena absorción de agua de riego.

Si el cultivo mide mucho, o si es de exterior, entonces tendremos que irnos ya a los ventiladores industriales. Estos son mucho más versátiles, ya que nos permiten dirigir el chorro de aire hacia dónde deseemos. Es una buena opción para acabar con las temidas bolsas de aire.

Si la sala del cultivo es grande, y está tan ocupado de plantas que no podemos pasar de un lado a otro, siempre podemos usar un ventilador de pared regulable con mando. Algunos modelos tienen funciones avanzadas, como control de la racha de aire con mayor o menor intensidad, control de velocidades, etc.

Ventajas de los ventiladores

Los ventiladores son muy importantes para un cultivo interior porque:

Mantienen la temperatura del entorno estable, evitando que sea demasiado cálida.

-Mueve el aire viciado, el que ya ha absorbido el CO2 de la planta.

-Contribuye a que el dióxido de carbono llegue a la planta y así pueda hacer la fotosíntesis.

-Y, en definitiva, reproduce las condiciones de la naturaleza, para que las plantas crezcan.