Balastros

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¿Para qué sirven los balastros?

Los balastros son transformadores de corriente que permiten encender una determinada lámpara; o lo que es lo mismo, que la energía llegue a la bombilla.

A la hora de comprar un balastro, es importantísimo que la potencia sea la misma que la de la bombilla que se va a acoplar al mismo.

Si no fuera así, y el balastro tuviera una potencia superior (por ejemplo, si hemos comprado balastros 600w por ser muy baratos y los hemos conectado a una bombilla de 400W), lo más normal es que se funda cuando pase la corriente.

En el caso de contrario la bombilla no se estropeará, pero será un desperdicio: habremos pagado más dinero por una bombilla con una mayor potencia que no vamos a exprimir al máximo.

Tipos de balastros

Los balastros se pueden clasificar de diferentes maneras:

Según potencia de salida

  • Balastros con una potencia de salida: Los balastros que tan sólo tienen una potencia de salida son compatibles con cualquier tipo de cultivo. Estos balastros se usarán en un cultivo interior que no requiera de una potencia demasiado elevada. Por ejemplo, pueden ser muy prácticos en salas en las que siempre necesitemos la misma luz y potencia (cómo en una sala de floración).
  • Balastros con regulador de potencia: En cambio, los balastros con regulador de potencia se suelen emplear en salas para completar el crecimiento de la planta. Se pueden regular entre el 50 y el 110%.

Por ejemplo, si elegimos un balastro de 600W, lo más habitual es que lo podamos regular a 250W, a 400W, a 600W o a 660W, aunque hay algunos modelos que nos permiten trabajar con intervalos más específicos.

En determinadas fases habrá que controlar la potencia específicamente para lograr mejores resultados (por ejemplo, en la fase de engorde puede ser de 110%, en floración del 110%, en la fase de crecimiento de 75%, etc).

Según su forma de aprovechar la energía

Según su forma de aprovechar la energía, los podemos clasificar en balastros electrónicos o magnéticos:

  • Electrónicos: Los balastros electrónicos aprovechan mejor la energía, además de ser más silenciosos. Emiten un tipo de luz que se caracteriza por tener más hercios que los magnéticos, lo que hacen que no parpadeen.
    Aunque a nuestra vista no veremos ningún parpadeo en los magnéticos, lo cierto es que si que lo hacen (esto es algo que podremos comprobar si observamos el efecto a través de la cámara del móvil).
    Por ello, con los balastros electrónicos se logra que la planta reciba una mayor cantidad de luz (hasta un 30% más).
  • Magnéticos: Los balastros magnéticos se calientan bastante más. Eso es un problema ya que se está perdiendo energía que podría ir directamente a las plantas. Cómo se calientan tanto, no es recomendable que se introduzcan dentro del cultivo, ya que podrían elevar mucho la temperatura y afectar al proceso de evolución de las plantas.

Debido a los parpadeos que ya hemos descrito, la luz que emiten es discontinua. Aunque algunos modelos pueden ser regulables, lo más normal es que no tengan esta capacidad.

Estas son las características genéricas que identifican a los balastros. En el momento en el que tengamos que comprar un modelo específico, nos debemos de asegurar de leer en detalle sus características, para analizar si realmente se ajusta a lo que hemos estado buscando.

Cada modelo tiene pros y contras que deben de ser evaluados para evitar comprar uno que no nos interese.

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